¡Ante todo es una mujer admirable! La conocemos desde la niñez y siempre ha sido la generosidad, solidaridad y calidez en persona. Y al abrirnos las puertas de su hogar nos dijo: “No sé si es una casa para lucir, pero a mi si me vale la pena que ustedes entren. Van a encontrar una casa llena de amor, bastante vivida y ojalá siga siendo así”.
La conductora y empresaria gastronómica Ana Durán @anaduranok nos recibió en su divino hogar que es de puertas abiertas, como todos lo llaman. Así como esperó a Casas y + con un riquísimo almuerzo en una divina galería, recibe a todo quien se acerca a compartir un rato con ella y su compañero de ruta de toda la vida, Mario “El Negro” Durán, otra persona tan encantadora como ella.
Madre de Graciana y María Inés, abuela, y ahora también bisabuela de Ema y Josema, Ana es el alma mater de esa espectacular familia que ha formado, y que hace de su casa -como dice ella- “como una poesía campestre.” A lo largo de los años se va estirando el alero, siempre, para generar múltiples espacios para acoger a hijos, nietos y huéspedes siempre bien recibidos.
¡Nos encantó la casa! Nos pareció tan acogedora y nos hubiéramos quedado todo el día de charla con esta mujer enorme y tan sencilla a la vez. Ni lo flashes diarios de la tevé y su gran popularidad lograron que dejara de ser ella misma, con sus prioridades y valores tan arraigados.
Está claro que es de esas casas que se viven a pleno, repleta de recuerdos, de fotografías, de color, de muchísimo verde y fundamentalmente de momentos inolvidables de la vida de Ana y “El Negro”.
Muchas gracias Ana, fue un día muy especial para nosotras.



