Desde hace más de una década lidera una empresa de desarrollo inmobiliario y construcción que en muy poco tiempo se ubicó entre las más importantes del país. Hoy, a los 42 años, Mauricio La Buonora juega en las grandes ligas. En charla con The Magazine by Casas y +, el empresario habló de su experiencia personal, espíritu inquieto y de importantes proyectos como Huertas de los Horneros, Los Olivos de los Horneros y Cala del Yacht.
Fue en 2011 que Mauricio La Buonora decidió dedicarse al desarrollo inmobiliario y a la construcción.. Compró un terreno financiado en La Tahona y con un crédito bancario consiguió el capital para su edificación. Esa fue la primera casa de La Buonora & Asociados. Le siguieron otras 60.
“Por mi personalidad, lo que más me atrae del desarrollo inmobiliario es el constante cambio. Soy una persona que no puede hacer mucho tiempo lo mismo, sin tener algo de incertidumbre, cambio, adrenalina. Me gusta estar todo el tiempo haciendo cosas nuevas y encontré en el desarrollo inmobiliario la posibilidad de crecer en un rubro que me permite eso. Cada proyecto es como un trabajo nuevo, tiene la parte creativa, ni hablar que es multidisciplinario, y me gusta estar en todos los temas. Siempre estamos frente a desafíos, se lleven adelante o no. Estamos atrás de productos nuevos y eso, en lo personal, es lo que me saca de la cama todos los días”, confiesa Mauricio La Buonora.
Le iba muy bien y en 2019, junto con otros dos socios, siguió su instinto y arriesgó todo lo que tenía para embarcarse en un emprendimiento de mayor escala: Huertas de los Horneros.
“Si bien teníamos muchas obras y proyectos con la constructora y la desarrolladora -trabajábamos 14 horas al día- sentía que la única forma de poder crecer era con proyectos de mayor escala”, explica La Buonora y agrega que siempre soñó, desde que era adolescente y conoció La Tahona, en tener su propio barrio privado.
“No sabía si lo iba a hacer o no pero me seducía mucho. Trabajando en esa zona, vi una tierra que estaba a la venta pegado a un terreno donde yo había tenido una barraca, y lo sumé al hablar con un chacrero vecino que aunque no estaba pensando en vender, lo hizo. Esas tres tierras estaban unidas, de alguna manera las pude comprar y así nació Huertas de los Horneros”, indica.
Mauricio La Buonora identificó que había un déficit en la zona. Si bien no se lo pedían, le pareció que si había público de alto poder adquisitivo para los productos existentes, iba a ser muchísima mayor la demanda para un público medio.
“Entonces imaginé un barrio privado en el que se pudiera lograr la misma calidad de vida que en otros pero a mitad de precio. Tomé lo mejor de cada barrio, todo lo que conocía y mi experiencia luego de haber trabajado en ellos por años, y lo volqué en Huertas, en casas que tuvieran las mismas comodidades que en otros emprendimientos, tres dormitorios y jardín, además de clubhouse. Estaba convencido de que iba a funcionar y volar”, afirma.

“Para hacer eso honestamente me jugué todo lo que había hecho en los 20 años anteriores, lo que tenía ahorrado y no, y la confianza que había generado en bancos y en personas. Todo eso lo puse para comprar la tierra y me jugué a que lo iba a pre vender porque no tenía más. Vendí contado y barata la primera casa para realizar el marketing”, recuerda.
A partir de eso, fue un éxito total. La Buonora & Asociados batió todos los récords de preventa que se conocen de un proyecto inmobiliario.
“Las primeras familias se mudaron hace unas semanas y realmente están encantadas. Nada que nos guste y retroalimente mas. Obviamente que seguimos trabajando y mejorando, en breve estaremos inaugurando el clubhouse. La verdad es que está divino Huertas y estamos felices que sea un éxito”.
Olivos, Cala del Yacht y más
Luego del éxito de Huertas de los Horneros, La Buonora & Asociados siguió con otros proyectos como “Los Olivos de los Horneros”, junto a otros socios.
“Al igual que en Huertas, en Olivos buscamos un producto en el que se logre la mayor excelencia posible. Conceptualmente tienen el mismo fin, el mismo pensamiento detrás que es intentar concentrar todas las buenas experiencias que tienen los barrios privados y dejar afuera lo que a la gente le incomoda o no le gusta”, explica Mauricio.
Se busca superar las expectativas de los clientes. “Queremos lograr que una inmensa cantidad de familias encuentre en nuestros productos, en este caso Olivos, un lugar donde poder criar a sus hijos y con todos los servicios diarios que le simplifiquen la vida cotidiana como por ejemplo la seguridad, espacios para que jueguen los chicos, amenities, deporte, sentido de comunidad. Todo lo que aporta calidad de vida en un lugar lindo, agradable, con un paisajismo alucinante, en una tierra privilegiada. Los Olivos de los Horneros es un productazo. La preventa cumplió el primer ciclo y fue un éxito total”, agrega.
Cala del Yacht surge a iniciativa del arquitecto Martín Gómez Platero, con quien Mauricio tiene una gran amistad y trabajan juntos. “Me trae esta idea y me pregunta si estamos dispuesto a embarcarnos en un proyecto de estas dimensiones, con los desafíos y las dificultades que implica un emprendimiento de este tamaño. A los 30 segundos le dije que sí, creo que Martín no había terminado de hablar”.
Se realizó el proyecto con todo lo que eso significa, se están terminando los permisos municipales y las campañas publicitarias para salir con la preventa. “Estamos muy entusiasmados, será un proyecto icónico del país te diría porque ya la ubicación en sí es impresionante. Son seis torres, de las cuales cinco son residenciales”, adelanta.
Una de las torres estará destinada a oficinas con un strip mall en planta baja que, según La Buonora, son tendencia mundial. “Son pequeños mall con paseo comercial y gastronómico, y será administrado por el Estudio Lecueder, lo que es una incorporación importantísima”.
Cala del Yacht junto con Carrasco Boating van a impulsar toda esta zona que es, a mi entender, la de mayor impulso y moda, además de diseño, de los próximos años, finaliza el desarrollador.