Se reconoce su talento en espacios que ha intervenido en barrios privados, en Carrasco, Pocitos, y hasta Buenos Aires y Brasil. Eugenia Uge Silva @ugesilva vuelca su pasión -según sus palabras- en lograr para sus clientes “un hogar amoroso, habitable, práctico y personal”.

“Buenos Aires -donde nací y tuve mis primeros contactos con el diseño- fue una escuela. Es una ciudad donde la estética y el confort van juntos. Al principio lo hice para mí, amigos y familia”, cuenta.

La vida la llevó a trabajar en el armado de escenografías para comerciales. La contactaban de agencias para organizar presentaciones de productos. “Debía armar escenografías efímeras que trasmitieran mucho”.

“Una cosa trajo la otra… y acá estoy”, dice Eugenia, quien tiene 4 hijos uruguayos. “Fui mamá de tiempo completo, y cuando se me presentaba la oportunidad mechaba estas aventuras creativas que me hacían vibrar en otras sintonías”, confiesa ahora que se dedica full-time a la decoración.

Su objetivo: “Convertir domicilios particulares en lo que sus habitantes sueñan y pueden plasmar en la realidad, a través de muchas horas de trabajo en conjunto. Quienes me contratan sienten que lo que puedo darles es lo que ellos tienen en mente como ideal para vivir. Trato que el resultado quede lo más cercano posible a un hogar amoroso, habitable, práctico y personal, sin desatender tendencias y modas”.

Respeta y rescata el material que sus clientes traen en su historia de vida. “Reciclar sus propios ‘petates’ da un sello de pertenencia que les provoca la seguridad de estar viviendo en su casa y no en un local de decoración”.

Recorre remates, chatarreros y anticuarios adquiriendo artículos que guarda, y que terminan como protagonistas de un living, dormitorio o escritorio.  “Darle nueva vida a una máquina de escribir destartalada es un maravilloso desafío”, ejemplifica.

“Aunque no todo es color de rosas no hay día que deje de agradecer la buena suerte que tuve en descubrir lo que me gusta y ¡poder seguir haciéndolo!

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