Javier Lestido: «Creamos escenarios donde transcurre la vida de muchísimas personas y ello es una motivación increíble»

Con una trayectoria de logros ininterrumpidos, Javier Lestido, cofundador de Sures Real Estate, fue uno de los prestigiosos expositores en la segunda edición del Ciclo de Conferencias de Casas y más. Su pasión por la arquitectura moderna y su compromiso con la excelencia lo han llevado a crear proyectos innovadores y a liderar equipos excepcionales.

Proveniente de una familia con una larga tradición en la venta de automóviles, Javier Lestido tomó un giro audaz al regresar de sus experiencias internacionales en Argentina y Estados Unidos. Fundó Sures Real Estate en 2008, inicialmente como una promotora de desarrollos inmobiliarios. Esta decisión sentó las bases para lo que se convertiría en una historia de éxito en el sector. Supo fusionar las áreas de desarrollo y intermediación, permitiendo a Sures Real Estate sobresalir en ambas esferas. Colaboraciones emblemáticas con estudios como Lecueder, Zip y Ponce de León, así como proyectos como ODA Punta Carretas, han demostrado su enfoque en la arquitectura vanguardista y la creación de espacios que reflejan la esencia contemporánea de Montevideo. 

«Es un honor estar aquí hoy, compartiendo con ustedes un poco de mi experiencia en el mercado inmobiliario uruguayo y más específicamente en el montevideano», comenzó diciendo Lestido ante una sala colmada con más de 400 participantes en el Sofitel Montevideo.

«Hace más de 16 años arranqué una empresa dedicada al mundo de los desarrollos a la que llamé Sures, con el desafío de incursionar en un mundo que no conocía tanto. Si tenía en mi, creo, el hecho que un bisabuelo mío, inmigrante gallego como tantos otros, había llegado con nada a Uruguay y había terminado entre otros temas, fundando el Banco Comercial, banco que lamentablemente ya no existe. Dentro de las cosas que hizo, invirtió bastante en inmuebles, incluso hasta llegó a desarrollar un edificio en 18 de Julio y Ejido que sigue hasta el día de hoy estando en esa emblemática esquina. Y si bien como muchos de los presentes sabrán, mi apellido está más bien ligado al sector automotriz, la realidad es que por el lado de mi madre, el ladrillo y los inmuebles siempre fueron un objeto de atención, tanto de inversión como de reserva de valor. Quizás es por eso, que si bien sigo ligado al mundo automotor a través Julio César Lestido, empresa que este año cumple 86 años, la verdad que siempre tuve la inquietud de buscar un camino propio, algo que me identifique con respecto al mandato heredado, digamos. Y ahí siento que en algún punto esa referencia ladrillera caló en mí», prosiguió.

«Una vez escuché a una persona decir algo que me encantó. Y es que uno no sabe lo que realmente va a querer laboralmente hasta que no lo experimenta, y que los casos de gente que sueña trabajar en algo de niño y termina haciéndolo de adulto, son más bien pocos, en realidad es al revés. La vida te va presentando oportunidades, que si las podés tomar y sos bueno y das todo de vos, seguramente termines convirtiendo eso que haces bien en tu pasión. Un amor que se adapta a medida que uno va entendiendo y conociendo la profesión u oficio.

A las 17 años definí que quería estudiar derecho pero al entrar a facultad y darme cuenta que no era exactamente lo mío empecé a buscar otras cosas. Así conseguí trabajo en diferentes áreas hasta que finalmente me fui a estudiar afuera. Cuando volví, mientras analizaba diferentes opciones, se me presentó la oportunidad de analizar un proyecto de un edificio en Pocitos que me presentó un arquitecto. Se me ocurrió presentárselo a un amigo mío desarrollador quien me dio una mano y fue así cómo arranqué, co-desarrollándolo juntos. 

Así nació nuestro primer proyecto y a sugerencia del padre de mi amigo, fue que empecé a vender, no solo los apartamentos del edificio que estábamos haciendo, sino también los apartamentos de los edificios que estaban haciendo ellos como promotores. ¿Por qué tomé esta decisión? Porque siempre me pareció que vender era mucho más importante de lo que la mayoría consideraba. Vender y venderse es difícil. Cuando uno cierra un negocio, se llena de satisfacción por el objetivo logrado, pero cuando uno no lo puede hacer, muchas veces piensa que es por un tema personal o por falta de capacidad. Vender implica un proceso de ida y vuelta a su vez con el producto, y ahí entendí que era fundamental tener esa experiencia de primera mano para poder seguir promoviendo proyectos.

Con esta impronta es que se le fue dando forma a la empresa, tomándonos el tiempo para ir encontrando los terrenos a medida que iban apareciendo y tratando de encarar cada proyecto con una visión de 360 grados. La verdad es que a mí, más que la cantidad de proyectos, me motivó siempre poder tomarnos el tiempo para poder analizar bien los mismos e involucrarnos a fondo en los mismos. En un edificio, llegamos a hacer 47 diseños de planta antes de llegar a la que finalmente terminó siendo la elegida. Nos gusta trabajar en todos los detalles que forman parte del proyecto porque sentimos que la suma de los mismos trascienden en el producto final. 

También hay una impronta muy importante de parte del equipo que también trasciende. Nosotros tratamos de poner todo de nosotros en lo que hacemos, y no lo hacemos solo por lo económico, siento que lo hacemos como una manera de desarrollarnos a nivel personal y eventualmente de trascender con orgullo. Para mi es realmente un placer disfrutar de un equipo en el cual somos verdaderos amigos, incluso desde antes de tener una relación profesional. Compartimos experiencias personales, hobbies como tocar música y hasta jugar al ajedrez. Y existe hasta una expresión artística a la cual también le damos relevancia. Y yendo a esto, y a la música, si se puede combinar arte y éxito comercial. Ahí es donde el equipo de ventas agrega muchísimo, definiendo espacio, precios de venta, de alquiler, relaciones de rentas, espacios de convivencia, como amenities. Por ejemplo en Oda Punta Carretas, nuestro último proyecto, junto al estudio Ponce de León y Zip Arquitectos, definimos no tener crujidas en los apartamentos con menos de 3 metros. Esto no quiere decir por ejemplo que los apartamentos de un dormitorio tengan más de 45 metros pero supuso un esfuerzo importante armonizar varios pisos y plantas para cumplir con estos parámetros.

Para mi es un honor participar de este panel con colegas a quienes respeto y admiro y que son mucho más importantes que nosotros. Pero esta es nuestra impronta, ir más despacio, dejando el alma en cada proyecto y tratando de que la historia que nos imaginamos llegue de la manera más franca posible a los consumidores finales. Cuidamos cada detalle al máximo, tratando de que nuestros proyectos influyan positivamente en su día a día, en las comunidades en donde se encuentra y también a su vez que sea un compromiso con la ciudad y con el tiempo. Por ejemplo en Oda Punta Carretas, también se trabajó en generar una fachada verde, junto a Identidad Paisajismo, para que el edificio reporte un elemento armonioso para la ciudad. Incluso hasta trabajamos en un informe de Feng Shui para entender el potencial del terreno en esos términos. 

De nuevo, nosotros creemos que somos los que hacemos un escenario donde va a transcurrir la vida de varias personas que van a ser los actores principales. Esa motivación es increíble, que después lo que uno hace tiene una vida propia, una historia que uno sueña y se traduce en una realidad.

Para lograrlo hacemos participar activamente al equipo de arquitectos, junto al de ventas, empresa constructora para juntos desarrollar un producto que atienda todas las aristas del negocio inmobiliario y para convalidar entre todos esa historia. Somos muy respetuosos de los entornos ideales, de las buenas ubicaciones, de las orientaciones, de los valores de gastos comunes, de alquileres y de todo lo que hace que un producto sea exclusivo. Y no lo decimos por hacer cosas caras, sino por hacer cosas que puedan perdurar y envejecer con altura aportando a la ciudad y su arquitectura.

Esta misión de equilibrio y bienestar se extiende a nuestros proyectos. No solo nos enorgullecemos de desarrollar proyectos propios, sino que también tenemos el privilegio de comercializar proyectos de terceros que confían en nosotros para su comercialización. Eso también es un factor de orgullo importante, por que no solo nos hace mejorar en nuestra capacidad de ventas, sino también y quizás más importante, nos permite trabajar junto a colegas en el armado y diseño de sus proyectos, ampliando nuestro conocimiento a partir de compartir con ellos, siempre nos nutre y sin duda es un proceso muy enriquecedor.

En conclusión, Sures está dando forma a experiencias de vida, trabajo y comunidad en Uruguay. Estamos contribuyendo a un futuro donde la vida, el trabajo y la comunidad convergen en una armonía palpable. Unidos, estamos construyendo un Uruguay más vibrante, resiliente y próspero. Es un honor para mí compartir la historia y la visión de Sures Bienes Raíces con todos ustedes». 

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