“Hacer las cosas bien e innovar siempre”: los secretos del éxito de La Ibérica

CON EMA DELGADO: DIRECTORA DE LA IBÉRICA

En agosto cumple 130 años liderando el mercado de amoblamiento, decoración y bazar. Ubicada en su edificio original en Ciudad Vieja -Patrimonio Histórico Nacional-  La Ibérica sigue innovando y sorprendiendo a sus clientes. En entrevista con Casas y +, su directora Ema Delgado se refirió al secreto de ese éxito por más de un siglo, a los desafíos que representa preservar una arquitectura tan emblemática, y también sobre esta nueva era de e-commerce y redes sociales y la fidelidad de los clientes uruguayos.

-La Ibérica es una de las empresas familiares históricas y de mayor trayectoria del Uruguay. ¿Cuál es el secreto del éxito que la mantuvo como líder desde su fundación hasta la actualidad?

-Para nosotros una clave del éxito es el compromiso de todo el equipo de “hacer las cosas bien”. Parece muy básico, pero es algo que la rutina te roba fácilmente, y buscamos tenerlo presente todos los días. 

Otro factor es que construimos relaciones sólidas, honestas y justas en el largo plazo con todas las personas involucradas. Clientes, equipo de trabajo, proveedores locales y del exterior… con todos ellos hemos construido vínculos fieles y duraderos basados en la confianza, el respeto mutuo y hasta el cariño. 

Por último: innovar siempre. Los clientes esperan que los sorprendas con novedades. Para eso nunca nos quedamos quietos. Vivimos haciendo cambios grandes y chiquitos, buscamos anticiparnos a cambios culturales, sociales y coyunturales, estar siempre atentos y ser creativos. ¡Soñamos con un La Ibérica 300 años!

-Ocupa el local original -patrimonio histórico-. ¿Qué responsabilidad significa ello y cómo se han ido aggiornando en cuanto a infraestructura?

-Es un desafío enorme preservar y revitalizar el edificio, pero nos encanta tenerlo en su máximo esplendor y que tanto uruguayos como extranjeros (que lo valoran muchísimo) puedan disfrutarlo. 

Actualmente estamos reformando la planta superior para ampliar el showroom (unos 350 mts2 adicionales) y alojar el equipo digital. Se trata de un “petit palais” que va a quedar increíble, y esperamos poder inaugurarlo para nuestro cumpleaños 130 en agosto. Es un espacio único dónde literalmente te sentís en París.

-En un momento, si había un casamiento uno pensaba inmediatamente en La Ibérica. ¿Cómo fue posicionarse en ese momento? ¿Quién fue el visionario?

-Embarcarse en las listas de casamiento fue una decisión de la tercera generación de la empresa, y si habrán sido exitosos posicionándolo que hasta el día de hoy nos cuesta despegarnos de que nos asocien directamente con las listas de casamiento.

La realidad es que hoy en día la venta por listas de casamientos es menor al 10% de la facturación de la empresa, pero aún así la gente nos sigue asociando a ello.

-¿Cómo se adaptan a los nuevos tiempos, con el e-commerce y las redes sociales? ¿Ha sido el cambio más importante de la empresa, o ya están acostumbrados a transformaciones importantes como estas?

-Las redes sociales y el e-commerce son “cambios viejos” para nosotros, ya que empezamos con la tienda online en 2010 cuando en Uruguay parecía estar a años luz, y con las redes hace 6 años.

Por lo tanto, la transformación digital, que en su momento fue muy disruptiva, ya está muy arraigada e integrada a todas las áreas de la empresa. 

Sin embargo, al ser un mundo que cambia muy rápido, nos obliga a estar en alerta permanente, a ser creativos pero también cautelosos a la hora de elegir en qué invertir.

Las redes y la tienda online nos permitieron ampliar nuestro alcance a todo Uruguay, y estar presentes y cerca de nuestros clientes todos los días, a pesar de que estemos “lejos” físicamente.

Con la pandemia se instauró una modalidad de compra que ya es habitual en nuestra operativa: mucho Whatsapp, mucho Instagram… y por eso es muy importante que estos canales estén bien atendidos, ¡y que sean atendidos por humanos!  

-¿Qué generación es la que dirige hoy la empresa y qué desafíos presenta para esta?

-La dirigen la 3ª y 4ª generación, que creemos que se complementan logrando un buen mix entre experiencia y sangre nueva.

El desafío es armonizar visiones distintas y sacar lo mejor de cada una.

 -¿Podrían contarnos alguna anécdota del fundador? ¿Qué significaba para él La Ibérica?

-Crisis internacional de 1929, calles vacías, no había un alma en la Ciudad Vieja, que era el corazón de la ciudad. Cuenta nuestro abuelo (hijo del fundador) que su padre antes de cerrar el local, salía a mirar en ambas direcciones por si aparecía alguien a algunas cuadras, y lo esperaban antes de cerrar. Un poco bajón, pero muy pintoresco y también esperanzador!

-¿Cuáles son los grandes desafíos a futuro?

-El desafío es crecer pero de forma sostenible en el tiempo, y sin perder nuestra identidad ni valores como empresa.

-¿Los uruguayos son clientes fieles actualmente?

-Podemos decir con mucho orgullo que tenemos muchos clientes muy fieles. Y con honestidad creemos merecerlo porque siempre hacemos lo imposible por dejarlos contentos. Somos grandes “malcriadores” de nuestros clientes y están siempre en el centro de nuestras decisiones.

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