Cumplimos dos años y todavía lloramos de risa cuando recordamos la primera vez que contratamos camarógrafo, maquillador y fotógrafo para presentarnos y contarles a ustedes de qué se trataba Casas y más.
Todas maquilladas, vestidas, prontas, ¡y quedamos paralizadas! Nos trancábamos, nos poníamos nerviosas y reíamos a carcajadas. Al final, una de nosotras decía una palabra y ya comenzaban las risas.
Ese día surgió el quid del éxito de nuestro emprendimiento. Entendimos que debíamos ser nosotras mismas con celular en mano, a grabar a nuestros socios, arquitectos, desarrolladores, paisajistas, decoradores, artistas. ¡No les podíamos hacer pasar por lo que nos había sucedido a nosotras!
Con nuestros celulares íbamos de arriba para abajo, recorriendo los lugares más lindos del país y conversando con profesionales en forma cálida y amigable.
Por supuesto que nos quedamos sin batería en el celular en medio de tremendas filmaciones y para no llorar, nos reíamos a carcajadas. Aprendimos, hoy no salimos si no tenemos más de tres baterías.
Hablando de baterías, más de una vez recorriendo barrios privados dejamos las luces del auto prendidas. Varadas en el medio de Camino de los Horneros, sin batería, y también llorando de risa.
Cuestión que Casas y + comenzó a crecer y crecer, seguimos riéndonos igual que el primer día, disfrutando como locas cada visita que realizamos.

