Aleja nos recibió en forma muy cálida y reflexionó sobre su proceso artístico. Para ella, cada obra es una expresión de amor, una forma de transmitir su sensibilidad al lienzo y conectarse con las emociones más profundas.
La serie “Meditadoras” es fiel reflejo de la pasión de esta magnífica artista argentina, radicada en Uruguay desde hace 27 años, quien explora el color, buscando transmitir alegría, paz, pasión y tantas otras emociones fundamentales en el arte. Utiliza acrílicos sobre lienzos de buen tamaño, creando figuras de mujeres meditando y otras liberándose. Sus obras son una verdadera celebración de la vida y la energía.
Y va más allá de su arte. Aleja cree que la pintura es una herramienta sanadora y un vehículo de expresión universal. A través de talleres, tanto para chicos como para adultos, busca ayudar a las personas a liberar su expresión y favorecer la creatividad. En sus clases, les enseña la técnica como una herramienta para expresarse mejor, animándolos a soltarse y disfrutar del proceso sin preocuparse por el resultado final.
También ofrece talleres especiales para madres e hijos, donde comparten, conversan, se equivocan y juegan juntos. “Pintar en un ambiente amoroso les permite expresarse de manera liviana y atravesar emociones en forma natural. Es un espacio donde el arte y el vínculo se entrelazan de manera hermosa”, dice la artista quien también invita en otros encuentros a explorar la pintura a través de la meditación.
“El pincel se convierte en una varita mágica que nos lleva hacia nuestro interior, permitiéndonos un encuentro silencioso y alineando nuestros sentidos en el momento presente”.
