¡Miren lo que es! ¡Soñada!
“Fue un proyecto pensado para una familia cercana, una pareja con un chico de 5 y una bebe. Cambiaron de barrio y ganaron un gran ‘afuera’ que antes no tenían”, nos comentan Sofía y Valeria.
La casa estaba construida por lo que la propuesta de interiorismo & styling fue un gran desafío para las arquitectas de Estudio Uno pero partieron de una propiedad con diseño, cuidado de materiales y “capaz de contener la vida familiar en cada uno de sus espacios”. “Tenía la calidez de un piso de madera increíble y con detalles de cielorrasos bien trabajados”.
Con su sello, Sofía y Valeria pensaron “las estéticas en sintonía pues la vista del living era plena a la galería, y la misma era el remate visual desde que se atraviesa la entrada”.
“Tomamos el color negro presente en las aberturas y lo aplicamos en pequeñas dosis como hilo conductor: acceso, living, comedor y galería. Fue un recurso que utilizamos para amalgamar la propuesta de interiorismo a las estéticas más marcadas que proponía la arquitectura”.
Se buscaron contrastes entre lo rústico y noble de las texturas naturales, y lo sofisticado de los acentos dorados y negros. “Intencionadamente elegimos piezas que en su conjunto decantaran en una estética atemporal, que siga siendo válida pasados unos años y que les diera la libertad de ir transformando el espacio a su medida”.
“Tal como sucede con algunas personas que apenas las ves y sientes que las conoces hace años: así fue la química de esta familia con su casa, y eso fue para nosotras lo más gratificante del proceso”, cuentan estas genias de la arquitectura y el interiorismo.









