Si hay algo que está claro es que Valentina Cibils no perdió el tiempo. Con 32 años es arquitecta e interiorista, dos profesiones que complementa en sus trabajos, tiene tres hijos de 7, 5 y 2 años, y un marido que -como ella dice- “siempre me impulsó a dar un paso más en mi profesión”. 

Por si eso no alcanzara, su portafolio ya cuenta con más de 20 casas solo en la zona de barrios privados como Mirador, La Tahona y Viñedos. Además, ha realizado decenas de reciclajes, reformas, barbacoas y galerías, así como múltiples trabajos en interiorismo, donde canaliza su pasión por el diseño, la decoración y las formas. 

“Me recibí de arquitecta hace 10 años en la Universidad ORT -cuenta Valentina- y en paralelo realicé la carrera en Diseño de Interiores. Tienen enfoques diferentes pero sin duda se complementan, desde lo macro a lo micro”.

Sus primeros pasos, títulos en mano, los dio en un estudio de arquitectura y luego en una constructora. Pero pronto se independizó..

“Claro que recuerdo mis primeras obras y estoy muy agradecida por la oportunidad que me dieron: fue una casa de campo y una reforma muy grande de una residencia de Carrasco que pasó a ser un consultorio dental”.

En 2016 construyó su propia casa en el barrio privado Mirador, y ahí comenzó su prometedora carrera. “Empecé a trabajar mucho por todos los barrios alrededor de la Tahona. Hice más de 20 casas en la vuelta”, cuenta. 

Su Estudio se ha especializado en arquitectura residencial y corporativa. “Apunto a casas prácticas y funcionales. Y, fundamentalmente, destaco el rol de la mujer a la hora de proyectar una vivienda. Son las que conocen al detalle el funcionamiento de una casa”, afirma.

Valentina no se ata a estilos y tampoco se identifica con alguno en especial. “Me gusta la variedad: he realizado casas modernas con formas puras que me encantan, así como las de techos con tejas y molduras en las fachadas”.

Reconoce que su fuente de inspiración son los barrios privados argentinos. «¡Tienen gran gusto y mucha onda!»

Gracias Valentina!

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