Entrevista a Phillip Davies, artista, docente, jurado, alumno, en fin varias actividades llenan su día. Phillip como artista plástico se ha inspirado en cascos de estancias, caballos, artículos de campo, Botánica, dibujos geométricos y los cuadros que más nos gustaron son los que se denominan Ventanas, sus obras son tan espectaculares que las mostraremos en tres publicaciones .
-¿Qué te viene a la cabeza cuando mencionamos el nombre de José Arditti?
El más grande de los amigos, el maestro que me dio las herramientas para hacer del arte un modo y un medio de vida.
-Es clara la influencia de tu profesión de Ingeniero Agrónomo en tu pintura. ¿Es así? ¿O esa pasión por el campo viene desde otro lugar?
Comencé a ir al campo a los 10 años, al campo de un amigo en Tupambaé. Ese primer contacto me marcó y definió mi elección de profesión y la temática de mi pintura.
Los paisajes solitarios que pinto es lo que me deleita, seguramente por vivir en la ciudad tengo la necesidad de esa tranquilidad visual.
Y la docencia e investigación en Botánica, a la cual me sigo dedicando, me ha llevado a la Ilustración Científica Botánica.
-¿Cómo te gustaría te recordaran tus alumnos del taller?
Como el chiflado que trata de darlo todo para que pinten.
-Hace no tantos años, salvo excepciones muy pocos artistas podían vivir de la pintura en Uruguay- ¿Eso cambió? Si es así, ¿cuál crees fue el motivo?
El Uruguay ha sufrido un deterioro cultural importante en el pasado reciente que influyó sobre el interés por comprar arte, sumado al cambio en el tipo de consumo de las nuevas generaciones. La venta de obras de arte en remates ha atentado contra un precio digno. En lo personal, hace unos 30 años que se presentó la posibilidad de dedicarme a la pintura y así sigo.
En lo general, creo que se mantiene el mismo panorama de un núcleo reducido, con importantes golpes en en épocas de crisis.













